Viento

Las nubes vuelan jugando unas con las otras. Otras se quedan mirando la distancia. De una nube blanca llueven colores y caen sobre la gris que llora sobre el mar. De vez en cuando, cuando me llegan sus lagrimas, a mis ojos les da por llover también.

El sol se asoma. No se va. Ahí está y solo observa. Me toca y me hace regresar. Cálido, dulce y suave. El frío viento llega. Me corta y me hace regresar. Regreso de ti hacia acá y de regreso. Y a donde regreso de donde regreso no se puede dos veces andar. Es como una nube. Nunca ocupa dos veces un mismo lugar.

Cambia, viene y va.

El sol se muere rápido en el horizonte. Incendia las nubes y todas ellas pareciera que se reúnen para hacer sombras en mi camino.

El viento arrecia entonces contra mi y contra mi alma. Me recuerda que no estás. Me contenta y me empuja a luchar. Pero mil espinas me obligan a recorrer un sendero lejano y tan lejano del sur. La soledad camina por mi piel mientras tu recuerdo deambula por mis recuerdos.

El viento ruge, silba y golpea mi ventana queriendo entrar. Solo observo. Miro la obscuridad. Adentro mi silencio. Afuera la tempestad. El cielo se rompe en la distancia. Primero la luz. Apenas un murmullo. Luego el estruendo de aquel grito de los dioses y el eco sordo de su recuerdo inmortal .

Después, solamente voy cerrando mis ojos. Dejando que me venza el sueño.

Y mañana de nuevo a luchar.

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